Cuándo puede recomendarse
- Acidez o reflujo frecuente que no mejora con manejo habitual.
- Dolor en boca del estómago, náusea recurrente o sensación de pesadez persistente.
- Dificultad para deglutir o sensación de atoramiento al comer.
- Anemia, pérdida de peso no intencional o sospecha de sangrado digestivo alto.